Posición Geográfica Ohanes, Naturaleza Viva

Geo & Historia

OHANES

GEOGRAFÍA, HISTORIA
& PATRIMONIO

Colgado a mitad de camino de las cumbres de Sierra Nevada y asomado al río Andarax, a 958 metros de altitud, Ohanes nos recibe con el valor añadido de ser declarado en 1999 ‘Primer Municipio Ecológico Europeo’.

Lo justifican un caserío urbano bien conservado, con la arquitectura alpujarreña de pizarra, launa, cal y volúmenes puros, con el toque de colores y aromas de plantas y flores en porches y paredes; un privilegiado entorno natural de montaña, donde destaca un soberbio encinar; aire puro y murmullos del agua permanente y limpia, que se distribuye y se siente por acequias, fuentes, lavaderos...; o el carácter abierto de sus gentes. Todo ello son excusas perfectas para acercarnos a Ohanes y disfrutar de la tranquilidad y un escenario incomparable.

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El pueblo se agarra a la ladera sur de Sierra Nevada, con fuertes pendientes obligando a inverosímiles "paratas" para arrancar a la montaña los bancales de cultivo, en los que no es difícil aun ver al laborioso agricultor.

Ohanes es curioso hasta en su nombre: Yuhanis es Joanes en árabe, probablemente san Juan, el santo de las dos religiones. Tuvo baño y un aljibe para abasto. De entonces perduran las ruinas del Castillejo y la enigmática Cuevas de los Moros.

La rebelión morisca de 1568 fue especialmente traumática en la localidad, con el suceso relatado en las crónicas del asesinato de 20 doncellas en represalia por el avance del ejército cristiano al mando del marqués de los Vélez. La posterior repoblación cristiana se hizo con apenas 36 familias.

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La recuperación económica y demográfica se retrasará al siglo XVIII y especialmente con el siglo XIX gracias al cultivo de la uva de Ohanes, que sustituirá el viejo paisaje de secano con frondosas laderas de parrales. Aparecen hacendados locales que levantan magníficas viviendas burguesas como la casa "de la Viuda", y la población llega a su cénit en 1877 con más de 3000 habitantes. Poco después las minas de hierro de Beires ocupaban a muchos vecinos.

Todo es hoy recuerdo. La uva desapareció en los setenta del siglo pasado por la pérdida de mercados y el municipio se refugió en la agricultura de subsistencia y especialmente el turismo rural como motor de la economía local, donde la fiesta de San Marcos del 25 de abril y la carrera de toros tienen un protagonismo indiscutible. La otra seña cultural es el magnífico y sorprendente Santuario de Ntra. Sra de la Consolación de Tices, en el camino hacia Abla.

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