Posición Geográfica Terque, Un Rincón para Recordar

Geo & Historia

TERQUE

GEOGRAFÍA, HISTORIA
& PATRIMONIO
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Estamos en la margen izquierda del río Andarax, en su tramo medio. El núcleo urbano está dominado por dos cerros, la Santa Cruz, a cuyos pies se asienta la población, y Marchena, al otro lado del río. La morfología es un urbanismo compacto y de manzanas cerradas, integradas por viviendas generalmente de dos alturas, cubiertas todavía de la tradicional launa y tocadas de vivos colores.

Esta estructura urbana con personalidad propia está ligada a viviendas señoriales y burguesas en la zona baja, mientras que el hábitat popular de casas-cueva se desarrolla en la pendiente del Cerro de la Cruz, con magníficas vistas sobre el valle. El cercano río ha vivificado las tierras cuando no provocaba catástrofes en sus peligrosas crecidas.

Los orígenes del poblamiento se remontan a la Prehistoria, como prueba la cercana presencia del poblado de Los Millares, de la Edad del Cobre, y los asentamientos que lo rodeaban. Pero el momento de esplendor es la civilización hispanomusulmana y el cerro de Marchena, fortaleza medieval que gobernaba y protegía la antigua taha de Marshana, la división administrativa del territorio alpujarreño de época nazarí integrada por 10 pueblos: Alsodux, Alhabia, Terque, Bentarique, Huécija, Illar, Alhama, Instinción, Rágol y Alicún.

Marchena era la única población amurallada de la zona y su población fue obligada a abandonarla tras la capitulación, entre 1490 y 1500, mientras una pequeña guarnición cristiana siguió ocupando la cima del cerro. Allí se encuentra el castillo propiamente dicho, con un recinto protegido por cinco torres, mientras que los escasos restos actuales son varios aljibes y un lienzo de muralla, productos del devastador terremoto de 1522 y una destrucción calculada por los cristianos para evitar el encastillamiento morisco que se había resuelto en la sublevación de algunos años antes.

Tras la conquista cristiana los Reyes Católicos entregan el territorio en señorío a Don Gutierre de Cárdenas, duque de Maqueda, en recompensa por los servicios prestados a la corona en la guerra de Granada, quienes trasladarán la capital señorial a Huécija como consecuencia de la evacuación de Marchena, reducida ahora a ser la única posición militar cristiana en una comarca en la que el 90% de sus habitantes eran moriscos. En el siglo XVIII el señorío pasará a los Duques de Arcos.

La rebelión morisca en 1568 y la posterior expulsión con Felipe II en 1570, dejaron a Terque prácticamente arruinado, con apenas 100 habitantes llegados con la repoblación.

La recuperación vendrá en el siglo XVIII y especialmente durante el XIX gracias al auge minero del plomo en la Sierra de Gádor y especialmente la difusión del cultivo de la uva de Almería, que genera un gran crecimiento económico y cambia radicalmente el paisaje de la vega.

La plasmación urbana de esas mejoras económicas y demográficas será la proliferación, primero, de viviendas señoriales del Antiguo Régimen y, después, de unas elegantes e historicistas viviendas burguesas de los terratenientes uveros, que muestran en su composición clasicista y el recargamiento ornamental de los huecos, el orgullo de los nuevos ricos utilizando la arquitectura como símbolo de ostentación social. El mejor ejemplo es la denominada ‘Casa de los Caballitos’, aunque hay más muestras que nos sorprenderán gratamente.

Pero el mayor atractivo reciente de la localidad es el esfuerzo por crear una red de museos en torno a la etnografía y la memoria de la uva de mesa, materializado en dos exposiciones permanentes, el Museo Etnográfico y el Museo Provincial de la Uva de Barco, complementándose con la nueva Sala de Exposiciones de la cueva de San José y diversas actividades de dinamización promovidas por la Asociación de Amigos del Museo de Terque. Os recomendamos no desaprovechar estas oportunidades.

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